Desde siempre interesado en el tema de la moda, hoy en día Juan Luis Salinas es un referente cuando se trata de hablar de ésta. Por qué en Chile no existe una industria, qué pasa con nuestros diseñadores, por qué no hay periodistas de moda y qué nos diferencia de nuestros vecinos, son algunas de las interrogantes que aborda en esta entrevista.
Juan Luis Salinas jamás se imaginó que se dedicaría a la moda. Es que para alguien que vivía en Punitaqui, un aislado pueblo de la IV Región, y proveniente de una familia de pocos recursos, las oportunidades a las que podía aspirar eran escasas.
A través de una beca, ingresó a estudiar periodismo en la Universidad Católica de Antofagasta. De hecho, le habría encantado estudiar diseño de vestuario o teatral pero debido a que estas carreras eran solamente impartidas en institutos privados, por razones económicas no pudo hacerlo.
¿Cómo fue que te hiciste cargo de la sección moda de la revista Ya?
Partí trabajando en la Zona Contacto escribiendo cuentos. Ahí me fue bien y así llegué a la revista. En un comienzo estuve en una sección que se llamaba Magazine, en donde escribía acerca de todo, desde arte hasta gastronomía. Un día me pidieron que escribiera un artículo de Christian Dior, y les gustó. Desde ahí que todos los temas que tuvieran que ver con diseñadores y modelos me los pedían a mí, y así continúa siendo.
¿Cómo es el periodismo de moda en Chile?
En Chile no existen revistas de moda ni tampoco periodistas de moda, porque no hay escuelas que enseñen esta carrera. Acá la moda siempre se trata como un complemento, como un agregado a una revista. Cuando hablan de mí como periodista de moda, lo agradezco pero la verdad es que no lo soy. No me considero periodista de moda, pero sí lo más cercano que hay acá. De hecho me da vergüenza y pudor decir eso.
¿Qué se necesita para que exista este tipo de periodismo?
Se necesita que haya una industria de la moda.
¿A qué te refieres con industria de la moda?
A una industria, más que nada, textil. A principios de los 70 la hubo y pertenecía a la familia Yarur. De hecho, teníamos las maquinarias más modernas, por lo que podríamos haber sido mejor que Brasil y Argentina. Pero con la llegada de la Unidad Popular la fábrica fue expropiada y nunca más se retomó.
Entonces ¿Chile no tiene una industria de la moda? ¿y nuestros países vecinos?
Chile no la tiene porque no tiene ni industria textil ni industria de confección. A diferencia de Perú que sí tiene esta última. Además de tener harto algodón producen prendas para HyM y Levi’s. Argentina por otra parte, tiene una industria textil que se llama Alpargata (de aquí viene el nombre de las alpargatas); y Brasil es el mega mercado comercial textil. Ahí se produce la mejor mezclilla del mundo. Además hay mucho dinero por lo que los importantes diseñadores venden sus prendas. En Chile en cambio, no se gasta en ropa. La señora prefiere tener una 4×4 que gastar en ropa.
¿Qué más falta en Chile además de industrialización?
Pasa que acá hay mucha ignorancia en el tema. Mientras esto no se erradique seguiremos igual. Quienes hablan de moda acá, principalmente en televisión, hablan sin saber nada, porque son gente de espectáculo. Hay gente que hasta el día de hoy alega que lo que ofrece Sarika Rodrik son colecciones anteriores. Pero esto es lógico, si estamos diferenciados por una temporada de Europa. Además acá lo que interesa es la noche de moda de Viña del Mar. Dicen que vamos a traer los diseños de Cavalli, pero la verdad es que traen la tercera línea de Cavalli que sacó en una tienda en Miami. Es como que dijeran vamos a hacer un desfile de Oscar de la Renta y te presenten lo que está en la tienda del Portal La Dehesa, que es la tercera línea. Así meten el dedo en la boca a toda la gente.
¿Tercera línea?
Te explico. Está Versace. Después viene una segunda marca que se llama Versus y después viene Versace Express, que es la tercera línea. Es como Armani. Los futbolistas, por ejemplo, se visten con Armani Xchange, y no con Emporio, que cuesta el triple. O como Carolina Herrera. Su línea CH es mucho más barata, pero no es la línea original. O Dolce y Gabbana con la línea D&G.
Sarika Rodrik por ejemplo trae muy poco de la primera línea. Ha traído cosas increíbles, como Alexander McQueen pero que no ha podido vender.
¿Qué opinas de los diseñadores chilenos?
Los diseñadores acá están en la edad de piedra, son tan old fashion. José Cardoch está haciendo los mismos vestidos que le hacía a Lucía Pinochet en los 80. Rubén Campos, que cose increíble, que tiene un taller increíble de alta costura, y que sabe distinguir lo que está bien hecho de lo que no, no crea sino que copia. Tú ves una colección de Valentino y es exactamente igual a la que él hace. Y otro problema de acá es que Rubén Campos y todos los diseñadores buenos chilenos, como Luciano Brancoli, o el Pollo Covarrubias no hacen colecciones periódicas. En los desfiles siempre están repitiendo los vestidos que ya habían hecho en otras temporadas.
Y ¿qué opinas sobre los diseñadores más jóvenes?
Los jóvenes, en cambio, sí tienen ojo en la originalidad. Son súper creativos aunque de repente lo exageran creando disfraces imponibles para cualquiera. Entonces no tienen mucho criterio comercial porque así no venden; sin embargo tampoco hacen colecciones porque no tienen plata para hacerlo. Particularmente me encanta Franka V.H, de Hall Central, pero se pierde al no hacer colecciones. Yo digo ¡cómo! Si estudiaste diseño para coser lo que vas a vender.
¿Coincides con quienes critican el trabajo de las diseñadoras para grandes tiendas?
El trabajo de esta gente es fome para ellas mismas creo. Me he encontrado con varias en Nueva York, copiando y fotografiando las vitrinas de tiendas. Pero a mí en lo personal no me molesta tanto porque la verdad es que acá no nos jactamos que tenemos una industria de la moda. Más triste sería si la tuviéramos y nos jactáramos. Ahí me dolería si las veo copiando.
¿Qué opinas de la ley del sobrepeso que se dictó en Madrid?
Creo que es maldita. Si por algo nadie más quiso aceptarla. Creo que las modelos son seres especiales. Ellas son flacas porque son flacas. Hay mucha gente que es flaca y que no tiene problemas alimenticios. Las modelos no son bonitas, nunca lo han sido. Es raro encontrar una modelo bonita de cara. Pero fotografiadas son increíbles, se pasean y caminan increíble. Tienen caras muy diferentes, ojos inmensos, o enormes narices o pómulos. Con cuerpos súper delgados por naturaleza, la mayoría. Ahora los problemas están cuando hay modelos que no son delgadas por naturaleza y sí quieren serlo. Es ahí cuando se producen los trastornos. Yo tengo mi teoría al respecto. Encuentro que mientras más reglas, más presión se genera. A lo que voy es que al final los diseñadores van a hacer lo que quieran. En los desfiles pueden no poner a las modelos pero en las campañas sí, y ahí las pueden tener incluso más flacas todavía.
Mientras habla, Juan Luis va sacando, del millar de revistas Vogue que tiene sobre su escritorio, fotos de modelos, entre las cuales reconocemos las caras de algunas de las celebridades con las que le ha tocado estar. “He estado con muchos diseñadores. Conozco bien a toda la plana mayor de Lacoste. También a toda la gente de Carolina Herrera. A Paco Rabbane. He estado comiendo con Isabella Blow, dictadora de la moda. Ella fue quien descubrió a Galliano y McQueen. En cuanto a las modelos, conozco a la mayoría. He visto a Kate Moss en desfiles cuando fue cara de Calvin Klein … con Giselle Bundchen he estado hasta en el ascensor”.
¿Existe algún periodista de moda al que intentes seguir? ¿Una Anna Wintour?
Hay una que me encanta. Se llama Suzy Merkers y trabaja para el International Herald Tribune. Para mi es la mujer que más sabe de moda. Es la samurai. Cuando terminan los desfiles sale corriendo adentro del backstage, donde tiene acceso libre, a dar vueltas los vestidos, a mirarlos. Anna Wintour, en cambio no hace eso. Ella llega con sus dos acompañantes, se sienta en primera fila y los tipos toman apuntes por ella. Suzy hace el trabajo de periodista. Ella es la reportera de moda por excelencia. Anna, como editora es más comercial. Toma demasiadas decisiones según intereses. Suzy, no, sino le gustó una colección la va a destrozar.
¿Existe alguna receta para escribir de moda?
Una vez me dijo un periodista de la revista Harpers Bazar Méjico, que para ser periodista de moda no hay que ser simpático. Porque si todo lo vas a encontrar lindo vas a ser muy crédulo y ya nadie confiará en tu criterio. Además es importante el tono irónico en este tipo de notas para escribir con gracia. Tienes que reinventarte siempre. Si por algo uno va a los desfiles. Yo sé antes de ir a Sao Paulo que el blanco va a estar de moda, sé que vienen las faldas cortas, y que van a haber botas y bolsos grandes. Por eso hay que ser creativo e inventar conceptos.




