Cuando ya creía que esta sarta de fiestas había terminado y que había salido victoriosa, va una amiga y me invita después de las doce a su boda… que es en una semana!!. Con mi experiencia, ya debería estar relajada y no estresarme más de lo común por otro de estos festines, pero qué es lo que ocurre, va a estar mi ex.
Creo que he dado una mala impresión, no perdón, una impresión equivocada sobre mi vida este último tiempo. Releyendo las últimas columnas veo que todo es muchas fiestas, hombres y alcohol y, ja, que risa, porque no es tan así.
La mayor parte del tiempo mi vida sigue siendo bastante igual: vivo con mis papás, me junto día por medio con mis amigas del colegio, y si se me queda el celular en mi casa lo más seguro es que no encuentre ninguna llamada perdida a la vuelta.
Nooo, no quiero hacerme la víctima, ni sonar la pobre looser que canta all by myself con la botella vacía de vodka (Bridget… sí, adivinaron!!). Es sólo para retratar que soy una mujer bastante piola con una vida muy piola y tranquila aunque a veces parece que no fuera así.
Sin embargo, debo admitir que algunas cosas sí han cambiado y se han puesto más interesantes este último tiempo. Por ejemplo, la forma en que los problemas se me resuelven es extraordinariamente diferente y hasta con toques hollywoodenses.
Perdón, siempre me da por hablar sin explicar de qué se trata concretamente. Acá voy.
No sé por qué este año a la gente le ha dado por casarse. Es extrañoo, porque todavía me encuentro chica, pero las personas que me rodean han decidido adelantarse y expresar su amor por el otro con un “sí acepto” prematuro. En fin, esto ha dado como resultado que yo, recién a mediados de año, ya haya agotado todas las tenidas, peinados y, lo más importante, parejas posibles.
Cuando ya creía que esta sarta de fiestas había terminado y que había salido victoriosa, va una amiga y me invita después de las doce a su boda… que es en una semana!!. Con mi experiencia, ya debería estar relajada y no estresarme más de lo común por otro de estos festines, pero qué es lo que ocurre, va a estar mi ex.
Tami ¡¡para!! Estás contando otra de esas típicas historias de mujeres desesperadas que bla bla bla hombres bla bla bla gorda bla bla bla y terminan con una columna en un medio de comunicación. Jajajaja puede ser, pero es que a todas nos pasa. En fin, tal vez sea una de esas, pero en este caso quiero que nos concentremos en la solución más que en el problema mismo.
Lo que hace un par de años habría sido una semana horrible de llamados de amigas con planes maravilla, de dietas apocalípticas y de una búsqueda muy parecida a un scouting de modelos para ver al futuro acompañante; no pasó de ser más que un simple quejido entre mis compañeros de oficina.
Apenas se conjugaron las palabras “matrimonio” y “ex” en una oración todo se resolvió como por arte de magia. Mi jefa, poseedora de un closet más que fascinante, me auspició con un vestido que lo más seguro tenga que ponérmelo en el mismo lugar de la fiesta para que mi mamá no me vea salir así de la casa. Se tomó de inmediato hora con el peluquero amigui de la agencia que, según ellos, me va a dejar como toda una actriz de cine. Y, lo más importante, la pareja. Justo se presentó en ese instante uno de los modelos más simpáticos, soltero y no gay para hacer un casting y yo, entre los empujones y miradas amenazadoras del resto del staff que me decían “si no lo haces eres una h…”, me animé a invitarlo. Sí, no digamos nada más, yo con un modelo… Bueno, ya está todo listo, soy toda una guerrillera armadísima para enfrentarme al enemigo. Me parezco más a Cory Kennedy que al Che Guevara, pero esperemos que todo salga bien después de todo.




