Antes de todo, no canten victoria tan rápido chiquillos porque no me voy a ninguna parte, o sea sí, pero no
tan lejos… ¡¡ay me complico!! mejor les cuento la historia desde el principio.
Hace una par de semanas estaba ahí deambulando entre el quedarme estancada en el trabajo que todos quieren menos yo, o salir corriendo por la primera puerta que se me abriera, daba lo mismo qué tipo de “EXIT”, lo que importaba era salir.
Agradecí con tanto cariño los comentarios de aliento que me dieron en la página; aunque sí me hicieron dudar de si realmente les gustaba mi columna porque todos me recomendaron que me fuera. Bueno, para los que sólo querían dar un consejo amigo bien intencionado a pesar de que demorarían meses, o tal vez años, en aceptar la dura desaparición de mis palabras en la web ¡¡¡Buenas noticias!!! Porque no les hice caso y de Elite no me saca nadie… por lo menos por un largo tiempo más.
Seguramente ahora se sienten absolutamente estúpidos por hablar a oídos sordos. Es cómo cuando uno le recomienda a una amiga no volver con el ex porque es un XXX (censurado por el consejo nacional de censuradores) y esa misma noche vuelven y una se siente como la más inepta de las consejeras sentimentales y ¿quién nos devuelve el tiempo y las palabras perdidas? Digo yo.
Pero no me crean tan bruta, no es así. Sus palabras no fueron en vano, al contrario me hicieron pensar mucho. Porque por un lado podría haber seguido sus consejos, pero por otro, me di cuenta de que por esta pega tengo realmente buenos amigos y, por lo visto, horas al psicólogo gratis (ojala no lea esto mi verdadero psicólogo). Debido a esto y otro par de motivaciones creo que salir de aquí es más difícil de lo que yo creía.
Entonces estaba yo hundiéndome en estos profundos pensamientos sobre la vida, la amistad, la realización laboral y mi futuro, cuando llegó algo que lo facilitó todo: ME ASCENDIEROOOOOOOOOOOONNNN.
Ahora pasé de ser de la amiga estúpida y sorda que no sigue los consejos, a la frívola y materialista que no los pesca más porque ahora tiene oficina propia y un buen sueldo. Pueden escupirme si quieren, pero la verdad es que este hecho me cambió la vida.
Si antes era Anne Hathaway sentada dubitativa en la limo, ahora pasé a ser Meryl Streep en el papel de Miranda Ja-ja-ja (risa de bruja mala) Sí señores, seré la chica más perna, matea, estresada, snob, abuelita, nerd, fome y aburrida de las oficinas elite, pero ahora soy una PERNA CON PODER (siguiendo la historia del cine, eso siempre es peligroso).
Lo mejor de esto, es que ahora si que voy a tener cuentos entretenidos, esta vez sobre los aciertos y desaciertos de los verdaderos fundadores de la raza cool de esta ciudad. Esas personas que aún no logró comprender hasta el día de hoy; con las cuales no hablamos el mismo idioma; y, por más que lo he intentado (¿tenemos que repasar nuevamente todo lo que he hecho para encajar?), no me asemejo a ellos ni en un pelo. De eso estoy más que segura.
… ¿no verdad?




