
Mientras el lema “Dress for success” que popularizó Roxette en la década de los ‘80 hacía furor con Gaultier a la cabeza, mientras los colores eléctricos y el post punk daban origen a nuevos estilos, y mientras el glamour recargado de series como Dallas daban inicio a las “soap operas” norteamericanas, el diseño japonés reaccionaba con una propuesta simplista, funcional y de tecnológica manufactura. Issey Miyake, Yohji Yamamoto y Comme des Garcons serían los artífices de esta respuesta al sobrecargado y lujoso estilo ochentero.
Luego de graduarse en la Tama Art University de Tokio, Issey Miyake (Hiroshima, 1938) se traslada a Paris para continuar sus estudios, diseñando entre los años 1966 y 1970 para Guy Laroche , Givenchy y en Nueva York para Geoffrey Beene. Finalmente, en 1970 abre su propio estudio en Tokio, bajo el concepto de piezas únicas que “envuelvan” el cuerpo y se adapten a éste. En los ’80, la sobriedad de sus líneas, el uso de drapeados y pliegues en telas 100% naturales y otras de alta innovación tecnológica, identificarán el trabajo de Miyake, cuya sobriedad estilística fue preferida por mujeres que buscaban elegancia y simplicidad. La idea del vestido como obra de arte está en el centro de su trabajo, como lo demuestran sus proyectos Pleats Please, Haat y A-Poc (“A piece of cloth”), que se exponen en el Victoria and Albert Musseum de Londres y en su tienda tribecaISSEYMIKAKE, diseñada por el Pritzker Frank O. Ghery en el barrio del cine neoyorkino.
Junto con Miyake, Yohji Yamamoto (Tokio, 1943) también desafió el estilo ochentero y ajustado, proponiendo volúmenes holgados en siluetas abstractas, también drapeados y por sobre todo en color negro, el signo que lo distingue. Luego de estudiar derecho para complacer a su familia, se dedicó completamente al diseño, estableciendo su firma en 1971 en Tokio y debutando en Paris diez años más tarde, donde su estilo será llamado “Hiroshima Chic”. Junto a su novia de ese entonces Rei Kawakubo (Tokio, 1943) de Comme des Garcons, impusieron el gusto por el negro, la asimetría y el volumen, gracias al establecimiento de la marca con nombre francés en 1973 en Tokio. La diseñadora japonesa confiesa que el nombre lo eligió sólo porque sonaba bien, demostrando la actitud de desafío a las convenciones que caracterizan su carrera: desde su formación autodidacta (estudió filosofía y literatura en la Universidad de Keio) hasta su concepto de deconstrucción en el vestuario, Kawakubo es parte de la vanguardia japonesa que desde los ’70 revolucionó el establishment (lo establecido) del diseño occidental.
Moda de vanguardia, formas orgánicas y un alto uso de la tecnología, son las claves que identifican el diseño japonés. Hoy, las tres marcas han sabido posicionarse en el mercado del fashion mundial: Miyake en manos del multifuncional Naoki Takizawa, Kawakubo en sus diseños para H&M, y junto con Yamamoto, en sus firmas Y-3 y Comme des Garcons para Adidas, demostrando que Occidente no tiene ni por mucho la última palabra en diseño… y menos en vanguardia.












