Es realmente sorprendente, pero una puede convertirse en una experta en bodas en menos de un mes. Si en mi columna pasada hablada acerca “como mantener buenas relaciones con los inevitables co-organizadores del matri (los padres)”. Aquí voy con un par de consejos más que les pueden ser útiles a las que están preparando el día aquel.
Si quieres ahorrar, existen muchas formas para hacerlo sin perder “la etiqueta”. Lo primero que tienes que hacer es hacer una lista de prioridades. Qué cosas para ti son esenciales y otras no tanto.
Para mí, por ejemplo, la comida no me importa. Encuentro que es la parte más fome del matrimonio, y siempre que estoy ahí sentada lo único que quiero es que acabe pronto. Por eso contraté una buena banquetera (tampoco se trata de dar un McDonals), pero elegí el menú más sencillo.
Odio las fotos y los videos… en especial los de matrimonio en que todo el mundo sale haciendo cosas que, con música, se verían bastante menos humillantes. Leí en una revista que una novia pidió a todos sus amigos que llevaran cámaras y después armó su álbum con la recopilación de todas ella. Cosas así son bastante fáciles en la era digital de hoy.
Por otro lado, para mí, el corazón de un buen matrimonio, es la música… de todas maneras. En mi caso el dj va junto con el local (muy conveniente también), pero exigí que me pasara la lista para yo, y nadie más que yo, pudiera elegir lo que quiero que se ponga. Nada que tías suplicando por los hits de la “nueva ola”.
Para el vestido, hay miles de datos de lugares donde vende vestidos usados que están en buen estado. Sin embargo, por lo que he cotizado, lejos lo más barato es hacérselo con una buena costurera e ir a independencia a elegir telas bonitas y no tan caras… créanme, es fácil engañar al público.
Por último y creo que es lo más importante: no se estreseeeeeeeen. Disfruten el noviazgo. Mi abuela siempre decía que era la mejor época de una relación, la más entretenida… así que goodbye “novias neuróticas”!!












