
Para mi Kelly siempre fue celebrity-basura, era famosa sólo porque su familia disfuncional pero divertida tenía un reality en MTV. Era maleducada y mimada pero me reía con su familia y sus comentarios. Ella juraba que nunca iba a ser una de esas chicas flacas y que estaba orgullosa de sus kilos extra. Cultivaba un look rebelde: con tatuajes, piercings, variando mucho el color de su cabello y maquillaje bastante recargado; fue además una época de drogas y alcohol. Entró a rehabilitación, empezó a trabajar como presentadora del programa “Project Catwalk” (muy parecido a Project Runway), luego entró a concursar a Dancing with the Stars donde terminó en tercer lugar y según ella cambió sus hábitos alimenticios y bajó muchísimo de peso. Pensó que al terminar el programa volvería a subir, pero no, le tomó el gusto a la comida saludable y al deporte, es fanática de Pilates y recomienda no usar el microondas para así comer comida fresca que es más sana. La cosa es que ha bajado como 22 kilos y se ve espectacular, hace un par de días la vimos en una fiesta de Elton John (dato freak: es su padrino) con un vestido muy elegante y hay que decir que el cambio es impresionante. Imitemos su fuerza de voluntad para dejar atrás la vida sedentaria e iniciarse en la vida saludable.











