Después de toda la anticipación que había por el nuevo video de Lady Gaga y Beyonce, el resultado más le valía estar a la altura de toda la expectativa que había generado. Y creo que lo está… claro que no tiene mucha relación con lo que dice la canción, es más que nada una excusa para mostrar nuevamente a Lady Gaga vestida con estrafalarios vestuarios, peinados y accesorios (lo más fueron esos anteojos de cigarros prendidos). Además de dejar claro que Gaga es mujer y no un travestido; coquetear con el lesbianismo como en varios otros videos, matar nuevamente a un supuesto novio abusivo (esta vez el de Beyonce) en una cafetería (junto con envenenar a todos los clientes) y escapar en el Pussy Wagon de Kill Bill (un préstamo de Tarantino). Como verán: un fiesta para los sentidos.






