Si alguna vez pensamos que la etapa del terraplén se había terminado, sin duda que estábamos equivocadas, porque la verdad es que esta herramienta del calzado que sirve para aumentar la altura, hizo de las suyas esta temporada, acompañando a una gran variedad de chalas.
Pero no es del terraplén de lo que yo quiero hablar sino más bien de este accesorio, que gran parte de las veces lo acompaña, tan polémico para mi gusto, ya que soy un poco maniática para su uso, y estoy hablando de las amarras.
Es que me preocupa ver a tantas mujeres cortando su circulación porque creen que amarrarse las chalas en la pantorrilla se ve bien. Pero la verdad es que se ve todo lo contrario, porque además de que se nota la presión ejercida para que las amarras no se caigan, da la sensación que las piernas son gordas, haciendo que parezcan rollos aunque realmente no los haya. Por esto, la solución está en amarrárselas en el tobillo, lo que estiliza la pierna y le da distinción al pie.
Y por ningún motivo ocupes las chalas planas con amarras. Éstas, pensadas para las altas que no quieren verse tan altas pero que tampoco quieren marginarse de las amarras (que a todo esto no son indispensables en un clóset), son el fiel reflejo de que no todo lo que está de moda es lo mejor. A lo que voy es que las mujeres altas, pudiendo verse tan bien con otro tipo de chalas, por qué arruinan su potencial.
Y mejor ni decir lo que pienso de la chala plana amarrada en la pantorrilla….

Si bien, esta prenda no representa una novedad, su gracia está en que resurgieron reformadas, es decir, de múltiples colores, los hay rosado para las más infantiles, verde limón para las más audaces y blancas para las más conservadoras, entre otras. Además su bajo precio las hace muy asequibles para todo tipo de bolsillos, dando la opción de que puedas tener más de un par, para así combinar con distintas tenidas.