Guillermo Vargas es fotógrafo hace 12 años. Su primer acercamiento a la fotografía de moda fueron los empastados de la revista Life que había en su casa. Luego, durante su carrera de comunicación audiovisual, se dio cuenta lo fascinante que era estar tras las cámaras y así, por una secuencia lógica como él dice, terminó haciendo producciones para revistas como Caras, Elle, revista de Novios, La boda ideal, Ya y Mujer entre otras.
Hace un año y medio que instaló un estudio en Bellavista donde nuestras modelos acuden frecuentemente para hacer sus books.
¿Son muy caprichosas las modelos a la hora de tomarles una foto?
No, el 80% de las modelos son bastante relajadas. Sobre todo las que ya trabajan hace un tiempo. Si te fijai, las modelos tienen que estar tantas veces arregladas en los desfiles y para las fotos o en su trabajo, que cuando están en la calle quieren estar en jeans, una camiseta y sin maquillaje, entonces en el trabajo también son relajadas.
¿Cómo ha sido trabajar con las modelos de la agencia Elite?
Muy bien, las modelos siempre tienen muy buena disposición. Además, obviamente, si les estás haciendo su book ellas saben que en el fondo es su carta de presentación y le ponen harto empeño.
¿Cómo te ha ido con las más nuevas?
Bien. Hoy por ejemplo me tocó una que no tenía mucha experiencia, pero como ya estoy acostumbrado a dirigirlas, se van relajando y a medida que les vas haciendo las fotos van teniendo más seguridad y las fotos van saliendo un poco mejor.
¿Tienes técnicas para relajarlas?
No en verdad. Pero, de partida, yo las maquillo y las peino y, mientras hago eso, estoy conversando harto rato con ellas para que entren en confianza. Entonces no soy un personaje que llega y les saca las fotos.
¿Cómo aprendiste a maquillar y peinar?
Aprendí porque, al principio, en los casting siempre lo tenía que hacer. Obligadamente les tenía que echar un poco de base o de tapa ojeras, entonces ahí sentí que tenía facilidad para eso. Cuando partí trabajando miraba mucho a los maquilladores, cómo lo hacían y después me di cuenta que no era tan difícil y que es pura práctica.


Hace un año 




que entender a mi familia y cómo funcionan las cosas en mi casa. Somos cinco hermanos y todos y cada uno de ellos estudiaron en la Católica algún tipo de ingeniería, póngale ustedes el apellido, comercial, eléctrica, hidráulica… me da lo mismo. Hasta que yo, la más chica, elegí periodismo. Entonces claro, mientras a mis amigas les regalaban autos y viajes por haber entrado a lo que querían, a mí me dieron unas palmaditas en la espalda y me preguntaron por milésima vez ¿estás segura que quieres eso?





